Yo no sabía que nuestra historia iba a ser tan efímera, pase por tu vida como si lo nuestro fuera a durar para siempre, que ilusa.
Nunca le pusimos nombre, nos saltábamos la línea de lo permitido constantemente, era cuestión de piel, inevitable, permanecimos imantados durante meses, abriéndonos las entrañas, descubriéndonos, conociendo nuestras filias y nuestras fobias.
Te echo de menos como una imbécil.
Y ya me conozco todo eso de superar el pasado, seguir con la cabeza bien alta, ponerte de vuelta y media con mis amigas, creerme que yo valgo mucho más que todo eso.. y blablabla y mira que lo intento, pero es verte, chico, y se me olvida todo.
Lo peor son las noches, ellas tienen la culpa, se me ocurren unas ideas maravillosas de como mandarte finamente a la mierda, de como llamar tu atención para tenerte cinco minutos..pero mis planes carecen de todo sentido y coherencia por las mañanas.

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